Días después del óbito

Despiértame de este silencioso sueño
donde has dejado de respirar
y tu voz es el silencio,
dejaste un gran vacío, lúgubre como todas estas noches.

Tus condolidos sentimientos van escondiéndose
debajo de las sombras de un eminente árbol
dejando embelesar a sus hojas secas
para llevarte hacia el camino al más allá.

Te vas alejando como el viento de verano,
dejándome como un solitario ave sin alas
sollozando en la densa niebla
que azota mi rostro cada tarde opaca.

No debe ser llamada vida
con un susurro final así,
cuando mis manos siguen atadas
y no puedo llegar a acariciar tu blando rostro nuevamente.

Llévame con tus dóciles manos
por aquel escarpado sendero
donde el tiempo sólo es parte de este cuadro
detrás de una ventana llamada muerte.