a mi propio hábito
encajaría
y volaría con la castidad encendida.
llevaría
del sur al norte
como los papeles en vaivén
y elogiado retornaría.

que se iría quemando
hasta las manos verlas
hechas incipiente ceniza.
si las cuerdas
no apretarían más
y yéndose
al fantasmal equilibrio
amordazado
verían.





